El sueño de hoteleros: también poder elegir a sus clientes

Plataformas como Airbnb o Uber permiten a los propietarios elegir a sus clientes, algo que todavía no han logrado ni los hoteles ni los taxistas, pero que la tecnología puede permitir en un futuro no muy lejano, gracias principalmente al Big Data que analiza el comportamiento del usuario, como recoge esta sección.

Los consumidores que usan las aplicaciones de Airbnb y Uber también reciben puntuaciones de sus proveedores de alojamiento o de transporte, como forma para prevenir comportamientos no deseados que deriven en unos gastos mucho mayores del coste del servicio.

La tecnología se espera que en un futuro pueda permitir no solo la elección del cliente, sino también que se pueda adaptar el precio según la previsión de comportamiento que tenga el usuario en función de varias variables basadas en sus actuaciones anteriores.

Este concepto es denominado como discriminación de precios, y forma parte d ela macro-tendencia de personalizar todo el ciclo de compra del viajero, en la que se aproximará a que la tarifa se ajuste mejor a su contexto histórico y a sus diferente disposición de gasto por ese producto.

El big data posibilitará el desarrollo de este fenómeno, ya que se podrán evaluar patrones por ejemplo sobre si una búsqueda es recurrente, o sobre si ha realizado una comparación entre varias webs de un mismo producto, gracias al historial de navegación o a la dirección IP.

También, el comportamiento en redes sociales y el histórico de reclamaciones podrá influir a la hora de determinar el precio, de un modo que los hoteleros puedan premiar a los viajeros más cívicos y cubrirse ante los más quisquillosos y atormentados.

Hasta ahora, los hoteleros han tenido que afrontar verse escrutados hasta el milímetro por sus huéspedes tanto en Tripadvisor como en Booking, aunque bastantes veces en la primera mediante chantajes ante el poder que ha conseguido esa plataforma.

También, los establecimientos han sufrido ataques y en ocasiones extorsiones bajo amenazas de publicaciones negativas en redes sociales como Instagram o Facebook, mientras autodenominados influencers se han dedicado a escribir de forma masiva pidiendo servicios gratis.

Así, hasta la fecha, este juicio viene siendo unidireccional para los hoteleros, y no así para los propietarios de viviendas que las alquilan por noches como si fuera un hotel a través de las citadas plataformas como Airbnb, pero en el futuro las nuevas herramientas harán posible un trato más equitativo entre cliente y proveedor.

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